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viernes, 17 de febrero de 2012

Carta abierta a la ciudadanía



“Los que formaron parte o justifican hoy al aparato represivo y criminal del franquismo no pueden reclamar respeto”






Estimados ciudadanos, estimadas ciudadanas:

La transición “modélica” dejó intacto el aparato judicial franquista y abandono a las victimas republicanas de la guerra civil. Todos los muertos del lado franquista tuvieron sepultura, lapida con sus nombres, homenajes, monumentos, cruces, medallas… se trataba de los caídos por Dios y por España. Los otros españoles, los que defendieron la legalidad republicana quedaron en las cunetas.

Jueces que en su mayoría estuvieron al servicio de un régimen criminal nacido en un mar de sangre en el que ahogaron a la segunda república; para muestra veamos una instrucción de uno de los generales golpistas, el general Mola.

“Es necesario crear una atmósfera de terror. Hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilaciones a todo el que no piense como nosotros. Tenemos que causar una gran impresión. Todo aquel que abierta o secretamente defienda al frente popular debe ser fusilado.” Estas instrucciones reservadas fueron emitidas en agosto de 1936 y cumplidas por los golpistas Queipo de llano, Yagüe, Varela, García Raez y otros.

Garzón intentó defender los derechos de las victimas de este genocidio. En el juicio María Martín López de 83 años de edad relató ante el tribunal supremo que tenía 6 años cuando asesinaron a su madre, a su hermana mayor la pelaron y le dieron aceite de ricino. Ella se dirigió a Garzón para seguir buscando los restos de su madre y cumplir así la ultima voluntad de su padre, enterrarlos juntos.

Más de 122.000 personas están enterradas en las cunetas, olivares y fosas comunes.

España es el segundo país del mundo en numero de desaparecidos, Garzón además se ha enfrentado estos días a otras causas abiertas contra él, las escuchas a los abogados del caso Gurtel y como ha dicho el ex-fiscal anti-corrupción Jiménez Villarejo “el supremo es una casta burocrática al servicio de la venganza”.

Recuerdo una visita que hicimos Nicolás Sartorius y yo a la fiscalía general del estado como diputados de IU, Sartorius le comento al fiscal su sorpresa por encontrar allí fiscales que habían estado en el tribunal de orden publico pidiendo penas de muerte y largas condenas a los luchadores antifranquistas, estaban culminando su carrera y trabajaban en la fiscalía general del estado.

Los jueces del Supremo y de otros tribunales juraron los principios del movimiento nacional y ahora imparten justicia en nombre de la democracia.

Constituye una vergüenza para España que uno de sus jueces más brillantes, de mayor prestigio internacional, Baltasar Garzón haya sido condenado y apartado de la carrera judicial.
Ante la indignación y el estupor que han mostrados las organizaciones de derechos humanos, de juristas internacionales y asociaciones de victimas, un coro de voceros gubernamentales, (Gallardon, Santamaría,…) han pedido respeto para el tribunal Supremo y han añadido que la justicia es igual para todos, cabria preguntarnos:

-¿Es igual para Camps que para un joven carterista de Barcelona?
-¿Es igual para Urdangarín y para la infanta Cristina que para un camello de poca monta de la Palmilla?
-¿Es igual para un genocida franquista que para una victima republicana?
-¿Es igual para los que tienen dinero y contratan despachos famosos de abogados, despachos de lujo que para los que son invisibles para la ley?
-¿Es igual para un banquero con fondos en paraísos fiscales que para un autónomo que olvida pagar una factura del IVA?

Podíamos preguntarle al preso indultado que ha pasado más años en prisión sin delito de sangre, encadenando condenas desde la primera que fue por desertar del ejercito, aquí no ha prescrito ninguna de las causas abiertas contra él durante tantos años, ello demuestra que la justicia no es igual para todos.

Respeto para jueces que protegen a las redes de corrupción y la impunidad del franquismo, de sus crímenes contra la humanidad que no prescriben, que levantaron el brazo haciendo el saludo fascista en muchos casos.
Se merecen respeto, solidaridad y comprensión victimas como María Martín López que declararon llenas de dignidad en el juicio.

No podemos acatar, respetarles sentencias como la dictada contra Garzón desde la lealtad a los valores de la democracia y a los principios de la justicia universal.
Los que formaron parte o justifican hoy al aparato represivo y criminal del franquismo no pueden reclamar respeto porque no se han respetado ni a ellos mismo.

Un saludo
Antonio Romero Ruiz
Coordinador de la Red de Municipios por la III República

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