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miércoles, 22 de mayo de 2013

El placer de aprender y la pasión de enseñar



Público.es
Lidia Falcón. Abogada y escritora.

 
Con la noticia de la aprobación del proyecto de Ley de Educación de Wert se me agolpan los recuerdos de las sucesivas experiencias que la instrucción pública ha sufrido en nuestro país. No olvidemos que el Ministerio de la II República se llamaba expresamente así, cuando los hombres y mujeres ilustrados, formados en la Institución Libre de Enseñanza, creían que la implantación de un sistema de enseñanza, público, obligatorio, laico, igualitario, universal y gratuito, basado en los valores de la moral de la Ilustración, haría de España un país avanzado, desarrollado y libre. Precisamente el proyecto que tuvo la II República y que tan sangrientamente fue destrozado por la Guerra civil y la dictadura.

Pues bien, en ningún momento de estos tan alabados años de democracia, que no de República, no hemos logrado recuperar aquel bendito plan de enseñanza cuyo último Ministro Marcelino Domingo implantó en los últimos años de su mandato. Ni los socialistas, siempre estrangulados por su temor a la Iglesia, a la burguesía y a los poderes financieros, que con evidente cobardía nunca se atreven a molestar a las oligarquías; ni por supuesto los populares que vienen a cumplir los propósitos de sus amos: capitalistas, OPUS, vaticanistas, han reimplantado en España un sistema escolar que siguiera los pasos de nuestros admirables maestros republicanos.

No solamente no se han construido escuelas públicas en la proporción necesaria, confiando buena parte de la enseñanza a los colegios privados –esos que ahora se llaman concertados-, y que pagamos con fondos públicos, la mayoría de los cuales naturalmente son religiosos; no solamente no se ha dotado de medios económicos a los colegios e institutos, no se ha contratado a los profesores necesarios para que las aulas no estén saturadas, sino que, sobre todo, sobre todo, se ha procurado desprestigiar a la escuela pública y a sus maestros. Exactamente la política contraria a la que realizaron, con tanto esfuerzo y entusiasmo los hombres y mujeres de la II República.

Los políticos que han gobernado en nuestro país en los últimos treinta años se han complacido en cumplir en primer lugar las exigencias de la Iglesia, proporcionando clases de religión cuyos profesores se pagan del erario público. Y por supuesto han puesto el sistema educativo al servicio del capital. Las escuelas y las Universidades privadas proliferan por todo el país, prestigiándose a pesar de poseer un nivel detestable, gracias a que los gobiernos han difundido de la idea de que la escuela pública es de muy mala calidad y que cualquier familia que se precie ha de matricular a sus hijos en la privada. Esa que lleva nombres tan modernos y liberales como Sagrado Corazón, Esclavas de Jesús, Esclavas de María, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Nuestra Señora de Lourdes, Escolapios, Franciscanos, Maristas, etc.etc.

Los programas escolares están dirigidos a cubrir las necesidades de las empresas y en absoluto a dotar de capacidad de pensamiento y de crítica, así como sabiduría, a los alumnos, de tal modo que en estos años se han ido rebajando de categoría, hasta casi desaparecer, todas aquellas materias que forman realmente a los individuos para que se conviertan en personas, y que hoy se consideran inútiles: Latín, Griego, Filosofía, Arte, Lengua, Literatura, Historia, Sociología, Música. Inútiles para formar trabajadores del capital, que sólo requiere trabajadores manuales especializados, o gestores de las empresas. El plan Bolonia es el delirio de este proyecto, que el capital europeo ha impuesto con saña y que en nuestro desgraciado país, ya desangrado por el avance sin piedad de las exigencias de la oligarquía, llevará al final desguazamiento de la enseñanza humanística y clásica.

Lo verdaderamente patético no es que la nueva ley Wert imponga evaluaciones periódicas, rebaje la edad para decidir la Formación Profesional o el Bachillerato, o sitúe a la Religión como asignatura troncal, como se están complaciendo en criticar los opositores a esa ley, con una indignación sorprendida, totalmente infantil. Esas medidas eran perfectamente previsibles, ya que están en el ADN de la derecha española, y únicamente vienen a agravar las terribles carencias anteriores. Lo que ha desmontado nuestro sistema educativo ha sido la política implantada desde el comienzo de la democracia, y especialmente desde el triunfo del PSOE en 1982, cuando se estimó que lo importante para que “España funcionara” como destacaron González y Guerra, era que los estudiantes se prepararan para competir con la empresa capitalista europea. Y ese propósito, ni siquiera conseguido porque la escuela española no ha asumido nunca que hay que enseñar a las niñas y a los niños la perfección de las tareas, se tenía que alcanzar estudiando materias técnicas y de administración de empresa y despreciando todo el acervo que forma parte de la cultura universal.

Entrar en la carrera de la competitividad implica la exaltación del individualismo frente a la tarea colectiva, imponer la meritocracia frente al avance de la mayoría, que tan abandonada estaba, y dedicar todos los esfuerzos a ganar dinero, como con tanta arrogancia afirmó Carlos Solchaga, cuando era ministro de Economía, presumiendo de que España era el país donde era más fácil hacerse rico en poco tiempo. Cuando la burbuja inmobiliaria atrajo a miles de jóvenes a acarrear ladrillos porque era más lucrativo que estudiar, el fracaso de la escuela pública estaba garantizado.

Cuando se elaboró el primer informe PISA me dejó pasmada la reacción de los profesores, algunos de los cuales tengo en la mayor estima. Parecían sorprendidos por los resultados como si nunca, en sus muchos años de trabajo en la docencia hubiesen podido imaginar que sus alumnos padecían las carencias que allí se evidenciaron. Recuerdo que a una de las directoras de Instituto le escribí que yo, que tenía pasantes de mi bufete, Licenciadas en Derecho y abogadas en ejercicio, que no sabían leer ni escribir, conocía desde hacía tiempo el nivel cultural de nuestros jóvenes y que no comprendía como ellos, los profesores que se dedicaban a eso, no se habían enterado antes.

Pero es que el desprecio con que se trata a los profesores desde la implantación de la dictadura, y que apenas se ha mejorado en la democracia, es otra de las simas que no se han superado y que condenan irremisiblemente al fracaso a nuestro sistema educativo. Mal pagados, abrumados por tareas superiores a cualquier capacidad humana, y denostados como culpables del retraso endémico de nuestra instrucción, los profesores se han convertido en un colectivo de segunda categoría al que muy pocos querrían pertenecer.

De tal modo, la enseñanza es el último remedio para obtener un empleo, cuando no se puede administrar una empresa rentable o el nivel de las pruebas no permite acceder a la física nuclear. En consecuencia, una buena parte del profesorado no tiene vocación alguna para una tarea tan dura, tan ingrata, tan mal retribuida y tan poco estimada. Y con la desgana con que enseñan los alumnos no pueden sentirse motivados. En consecuencia, unos constituyen una clase explotada y sin reconocimiento, y los otros se convierten en ciudadanos mal formados, desinteresados de la cultura y frustrados en sus pretensiones de hacerse ricos.

Por tanto, nuestros profesores y nuestros alumnos desconocen lo que fue la máxima ambición de la II República, que aquellos sintieran la pasión de enseñar y estos el placer de aprender.

domingo, 17 de marzo de 2013

Larga Marcha hacia la democracia local.


Podríamos calificar, el trabajo del movimiento republicano en La Isla, como Larga Marcha hacia la democracia local.


Enrique Paniaguahttp://islarepublicana.hol.es

Si bien existe un pequeño puñado de hombres y mujeres capaces de analizar que el sistema político reinante no sirve para resolver los problemas y las necesidades de la mayoría trabajadora y que por lo tanto, es un sistema fracasado, existe aún una enorme mayoría de la población que ha crecido a la sombra de los cuarteles, arengada por sables y curas castrenses, que se viste de domingo para la misa dominical y que durante los llamados años democráticos han seguido considerando al alcalde como alguien al que besarle el anillo, aguantando y jaleando a alcaldes-caciques y sin coraje para quitar al cacique y votar a un alcalde.

Dos o tres lobbys de poder, los comerciantes y señoritos del centro histórico, las cofradías semana santeras que han estado y están alimentando de concejales a los dos empoltronados partidos que se perpetúan en el poder local, gracias a una buena clientela de enchufados y mantenidos y arropados por un permanente discurso chovinista de patria chica y orgullo isleño y de un populismo chabacano. Es la teta que alimenta a este pueblo desde los tiempos del fusilamiento de Cayetano Roldán.

Por la Isla no pasó la guerra, en La Isla, la guerra solo fue un paseo militar-falangista de sangre y miedo. Por la Isla no pasó la transición ni ha habido un periodo de adaptación a la cultura democrática, de una industrialización aceptable se ha pasado por las llamadas “reconversiones” que solo han consistido en desmantelamientos, el comercio tradicional que pensaba que vivirían por siempre del chusco de los cuarteles no ha sabido adaptarse y modernizarse y a los beatos y aprovechados que han gobernado el consistorio les ha preocupado más pasear el bastón de mando por la calle Real y los altares que en prever planes de futuro y desarrollo, les ha interesado más domesticar al movimiento vecinal que elaborar un modelo de ciudad.

La Isla no ha echado a andar hacia la meta de la democracia local, sigue anclada en lo cultural, en lo social y en lo económico en los días del chusco, en La Isla está todo por hacer, es lo único que tiene de bueno, que tiene todo el camino por hacer; Empecemos a caminar.

Cada día está más clara la necesidad de un proceso constituyente hacia el estado republicano, hacia un modelo que de respuesta a las necesidades de ciudadanos y ciudadanas, donde los protagonistas y los autores de las políticas sean las gentes del pueblo, donde el pueblo decida el modelo de ciudad que quiere, la economía que quiere, la cultura y la educación que quiere, la sanidad que quiere y que no decidan por nosotros los cacique y los apoderados de bancos y multinacionales.

Pero esa Larga Marcha pasa necesariamente por la desmitificación y la denuncia de una monarquía parasita impuesta por la dictadura franquista y que ha día de hoy está blindada por la constitución, está blindada por los poderes fácticos y por los medios de comunicación oficiales, que la edulcoran y enmascaran como símbolo de “la unidad patria”.

Esa Larga Marcha pasa por la quita del inmenso poder de los curas y capillitas, meapilas que gobiernan desde el consistorio, hasta conseguir un ayuntamiento laico y democrático donde la participación ciudadana, la transparencia y la toma de decisiones sean una realidad en las sesiones plenarias.

La Larga Marcha que necesita emprender nuestra ciudad pasa por perder el miedo a las sombras franquistas, por recuperar la memoria democrática, por la retirada inmediata de la simbología del terror fascista, por la restauración de la Verdad, la Justicia y la Reparación de las victimas. La Isla no puede seguir siendo un santuario de honores y glorificaciones a los que se pasearon por nuestras calles en un desfile sangriento.

Largo el camino, largo y difícil, pero precisamente por eso, porque nada nos vendrá regalado, empecemos a caminar y ni un paso atrás.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Bankia: que paguen los atracadores


Autor: Ramón García Hernández.
Secretario de Organización y responsable de la
Comisión de Economía y Mundo Laboral de Izquierda Republicana


Este episodio, que no será el último, es absolutamente revelador de la forma suicida de conducir a las entidades financieras por un callejón sin salida sin más objetivo que una huida hacia adelante en la que las victimas vamos a ser los contribuyentes españoles.

Es mejor no dar cifras puesto que éstas aumentan a velocidades increíbles a medida que la verdad va saliendo a la luz. Aún en medio de los sobresaltos que está produciendo el desplome de la Bankia en la economía y las finanzas de nuestro país, es evidente que desde la ciudadanía española hay que reclamar la asunción de responsabilidades por parte de los ejecutores de la política económica y financiera durante los últimos años en España.

La mezcla de políticos ambiciosos, financieros codiciosos, supervisores ciegos y auditoras indignas de tal nombre ha dado lugar a una monumental estafa basada en el sector inmobiliario. La prima de riesgo asciende meteoricamente en manos de especuladores que antes atizaron el incendio del ladrillo español. El círculo virtuoso se rompió y se transforma en terrible apisonadora que amenaza a la inmensa mayoría de ciudadanos que trabajó con honradez y pagó sus impuestos hasta el último céntimo de euro.

Y sin embargo, los atracadores parecen irse de rositas en medio de un país arrasado y económicamente en la postración para un largo periodo de tiempo. Esto no puede ser así bajo ningún concepto si los ciudadanos nos queremos seguir considerando como tales. Los responsables tienen nombre y apellidos y también fortunas enormes acumuladas en forma de bonus, stock options y pensiones multimillonarias. Diversos nombres del botín de los atracadores.

Sobre este colectivo ha de caer la mano de una justicia dura e implacable. Si nos permitimos una vez más que los sinvergüenzas que nos saquearon vuelvan a salir impunes, los españoles habremos perdido mucho más de los que ya nos están arrebatando como el trabajo, las pensiones, la sanidad o la educación. Habremos perdido la dignidad, y eso no tiene rescate posible.

Si Bankia y otras entidades van a ser publicas en la ruina, habrán de seguir siendo públicas como instrumento para hacer crecer a este país desde unas bases económicas sólidas y honestas en beneficio de TODOS.

Pero los culpables de este atraco habrán de ser castigados y no bastan comparecencias pactadas ni inútiles comisiones de investigación. La Justicia es la solución.



Los Populares en Bankia/Caja Madrid:

http://ciberculturalia.blogspot.com.es/2012/05/bankia-popular.html

Santiago Alarcó Canosa. Consejero de Deoleo en representación de la Sociedad de Promoción y Participación Empresarial Caja Madrid. Alarcó es excuñado del presidente de Bankia, Rodrigo Rato y hermano de Ángeles, recientemente nombrado Presidenta de Paradores Nacionales.

Claudio Aguirre Pemán. Consejero de Caja Madrid. Primo de Esperanza Aguirre. Fue el responsable de Merrill Lynch en España y Portugal.

Juan Chozas Pedreño. Director de Recursos de Bankia. Exsecretario general de Empleo y Relaciones Laborales durante los gobiernos de Aznar. Colaborador entusiasta de la FAES.

Jesús Pedroche Nieto. Vocal Banco Financiero y de Ahorros del Grupo Bankia. Expresidente de la Asamblea de Madrid. Exconsejero del Gobierno Regional de Madrid.

Ricardo Romero de Tejada. Vocal Banco Financiero y de Ahorros del Grupo Bankia. Exsecretario General del PP en la Comunidad de Madrid. Exalcalde de Majadahonda.

Mayte Jiménez. Esposa de Salvador Victoria, Consejero de Asuntos Sociales del Gobierno de Esperanza Aguirre. Fue nombrada consejera de Caja Madrid Pensiones, empresa participada por Bankia, el 9 de junio de 2009.

Nieves Alarcón Castellanos. Esposa del exsecretario General del PP madrileño, Francisco Granados y actualmente Senador. Fue nombrada en el año 2008 Consejera de Caja Madrid Pensiones, empresa participada por Bankia.

Ángel Acebes. Exministro del Interior del Gobierno de Aznar. Exdiputado por Ávila. Vocal Banco Financiero y de Ahorros del Grupo Bankia.

Manuel Lámela. Consejero de Cibeles Corporación. Exconsejero de Sanidad y de Transportes de Esperanza Aguirre. Exdirector de Gabinete de Rodrigo Rato en su etapa de Ministro de Economía. Presidente del Comité de Auditoría de Bankia.

Carmen Cavero Mestre. Cuñada de Ignacio González, Vicepresidente del Gobierno de Aguirre. Vocal del Consejo de Caja Madrid Cibeles. Consejera de Bankia.

Mercedes de la Merced. Exeurodiputada y exteniente de Alcalde del Ayuntamiento de Madrid. Vocal Banco Financiero y de Ahorros del Grupo Bankia.

Estanislao Rodríguez- Ponga. Exsecretario de Estado de Hacienda con Rodrigo Rato. Vocal Banco Financiero y de Ahorros del Grupo Bankia.

José Manuel Fernández Norniella. Expresidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio. Exsecretario de Estado de Comercio y Turismo. Vocal Banco Financiero y de Ahorros del Grupo Bankia.

Mercedes Rojo Izquierdo. Vocal Banco Financiero y de Ahorros del Grupo Bankia. Exasesora de Esperanza Aguirre.

Elena Pisonero. Consejera de Caja Madrid. Exjefa de Gabinete de Rodrigo Rato. Exdiputada y en la actualidad Presidenta de Hispasat.

Especial mención merece Miguel Blesa, ex presidente de Caja Madrid, etapa en la que gracias a su brillante gestión se acumularon en la entidad la mayor parte de los "activos tóxicos", también conocidos como "activos aladrillados". Como recompensa a su gestión, entre muchas de sus actividades todas ellas bien retribuidas, el señor Blesa también perteneció al consejo de administración de la constructora FCC desde 2006 hasta junio de 2011, empresa aliada y quizás confabulada con la entidad financiera. Una constructora, qué casualidad, ¿no?


Mientras el Estado tiene que salir con urgencia al rescate de Bankia, dicen que en la última semana muchos ciudadanos han retirado de la entidad en torno a 1.000 millones de euros. El pavor se ha extendido entre los más de 10 millones de ahorradores.

Rodrigo Rato pasando el rato con su fabulosa indemnización de 1,2 millones de euros. No hay como "malgestionar" para que te recompensen debidamente. Ya saben...

Es tan escandalosa la situación que el propio presidente de la Asociación Española de Banca, Miguel Martín, en el programa 24h de Televisión Española ha responsabilizado únicamente de la situación del sistema financiero a los propios directivos bancarios a los que, según él, "se les debe pedir responsabilidades", y yo añado "en lugar de darles indecentes indemnizaciones".

jueves, 8 de diciembre de 2011

UPYD , la vuelta del lerrouxismo.


Publicado en: http://www.paralelo36andalucia.com/
Autor: Francisco Garrido.

Para quien no lo sepa, Alejandro Lerroux fue un líder del partido radical que jugo a muchas cosas en la política española del principio del siglo XX. Fue un anticlerical y demagogo republicano al principio, se convirtió al españolismo populista en Cataluña (el “emperador del paralelo” barcelonés), formó coalición de gobierno con la CEDA (extrema derecha prefascista de Gil Robles) en la II República (el “bienio negro” del 34 al 36), y término apoyando y alabando el golpe fascista de Franco.

Los componentes básicos del “cóctel de Lerroux” son los mismos que los de UPYD: populismo, demagogia y españolismo a raudales. Todo esto cimentado en un líder (una líder en este caso) que miente más que habla , que ataca a la “clase política “, cuando ella hizo la “primera comunión” en coche oficial ( 32 años lleva la buena señora comiendo de los sueldos públicos); y a los que sólo les guía la ambición más descarnada y arbitraria.

La ambigüedad ideológica es otra característica común entre Lerroux y la UPYD. Aparentemente vienen de la izquierda, gesticulan como si lo fueran pero caminan a paso agigantados hacia la derecha. Por supuesto, proclaman que no son ni lo uno, ni lo otro (derecha / izquierda): son sólo españoles honrados, gente del pueblo, que quieren el bien de España por encima de los “intereses de partido”, y de los “reinos de Taifas”.

La hoja de ruta de UPYD tiene muchas papeletas para ser la misma hoja de ruta del lerrouxismo: no digo que necesariamente terminen en el fascismo, ojala no, pero si en el autoritarismo más conservador. Ya han dado alguna muestra en el programa electoral reciente: aumento gastos militares, centralización de competencias, energía nuclear, política antiinmigración, cuestionamiento de derechos como el aborto, involución en el modelo educativo, copago sanitario, etc.

El caladero de votos más importantes lo tienen, que casualidad, en Madrid, las Castillas y Valencia. Todo el que piensa como la derecha pero quiere seguir creyendo, y diciendo, que es de izquierda, los vota. El populismo apolítico (o sea antidemocrático) también los vota. No hay funcionario o docente estúpidamente frustrado, que no simpatice con esa líder “tan sincera y natural”. En Andalucía también están pescando y son la cresta de una ola neocentralista y conservadora. Suponen para muchos votantes, el pasillo ideal de paso entre el PSOE y el PP. Para muchos andaluces y andaluzas la UPYD es el amortiguador moral de su abandono de la izquierda.

Se han quedado sin el fantasma siniestro de ETA y buscan un nuevo espacio de chantaje emocional, pueden coger cualquier bandera a condición que le de votos y huela a sable. Son la nueva derecha (que como siempre es muy vieja). Que todo el mundo lo sepa, que nadie engañe. Votar a UPYD es votar a una derecha que terminará, más temprano que tarde convergiendo en el gran lago azul de las gaviotas, como Lerroux.

lunes, 21 de noviembre de 2011

LA CALLE ES SUYA: OJALÁ NO LA RIEGUEN CON SANGRE



Autor: Arturo del Villar
Presidente del Colectivo Republicano “Tercer Milenio”




La derecha cuenta con un nuevo motivo para conmemorar el 20 de noviembre: además de ser aniversario de las muertes del dictadorísimo y del fundador de la Falange, ha obtenido la mayoría absoluta en las elecciones legislativas de 2011. El tiempo se repite. Mientras veía por la televisión el aspecto de la calle ante la sede del partido que ha demostrado ser Popular con su victoria, escuchaba los vivas a España con otros gritos por el estilo, veía el tremolar de las banderas bicolores, y oía al locutor anunciar que enseguida saldría al balcón el ganador. Ese conjunto me hacía suponer que iba a volver a ver aparecer la canija figura del dictadorísimo, amparada por la gallarda del entonces príncipe de España designado su sucesor, para asomarse al balcón del palacio de Oriente y corresponder al clamor de la multitud.

No era posible la escena, porque el dictadorísimo murió y dejó paso al sucesor que había designado en virtud de su omnímodo poder para continuar su tarea incompleta. Los que aparecieron fueron algunos de los dirigentes del partido que parece ser Popular. Faltaba su presidente fundador, el fascista Manuel Fraga, ministro y embajador con el dictadorísimo, tan canalla que se burló del crimen cometido por el régimen al que servía contra Julián Grimau, llamándole “ese caballerete”.


Este dictadorcete, cuando en 1976 era ministro de la Gobernación con la monarquía del 18 de julio, pronunció una frase histórica. “¡La calle es mía!” Por eso corrió la sangre en Montejurra el 3 de marzo y en Vitoria el 1 de mayo. ¿Volverá a correr ahora que su partido domina el Congreso, el Senado y la mayoría de las comunidades autónomas? Con motivo de su 88 cumpleaños se ha inaugurado un museo en su casa, para perpetuar su paso por la historia, rastreado en sangre. En cambio, Grimau no tiene ningún recuerdo, fuera de la memoria en nuestro corazón.

20 – 11: ¡HUNDIDO!

La apabullante victoria del partido que vamos a tener que creer Popular ha conllevado el hundimiento del partido Pseudo Socialista Obrero Español (PSOE). Se lo tiene merecido, después de la política de extrema derecha aplicada por el jefe del Gobierno hasta ahora, el compañero Rodríguez: después de hundir a España ha hundido a su partido. Ni el capitán del Titanic logró tanto. Cierto que había elegido el equipo más inepto del reino para aplicar sus órdenes, y que designó al más cerril de sus colaboradores para ser el candidato a sucederle al frente del Gobierno. Así, los votantes le hemos dado al compañero Rodríguez una formidable patada en el culo del compañero Pérez. Que se la transmita, si quiere. Sería preferible procesarlo por manifiesta incompetencia, como se ha hecho en Islandia con su tontorrón presidente del Gobierno, pero aquí todavía no es posible hacerlo. Por ahora.

El candidato compañero Pérez, con esa facundia estúpida característica de los socialistos, prometió el 2 de octubre en un premitin de la precampaña: “¡Yo no me voy a dejar ganar, no me voy a dejar ganar, y vosotros no os vais a dejar ganar!” Sus músculos son comparables a su lengua: ha conseguido el peor resultado en toda la historia del partido PSOE desde la muerte del dictadorísimo. No se dejó ganar, pero quedó noqueado para la eternidad.

Su aspecto siempre mísero resultó más deplorable todavía cuando se presentó ante el grupito de correligionarios inasequibles a los datos que esperaba su discurso aquella noche memorable. Ante las bibianas bulímicas que le aplaudían por su derrota, leyó unas cuartillas explicativas. Es curioso: él, que criticaba a su principal oponente por haber leído apuntes durante su intervención en el debate televisivo que los enfrentó, se dedicó a leer su exculpación, porque la culpa de la derrota es de los demás, por supuesto, no es suya.

Aunque lo sucedido no es una derrota, según la sociatonta ministra de Defensa ya en funciones (¡por fin dejará de esquilmar los Presupuestos Nacionales!), La Niña de la OTAN, cabeza de lista (más bien de tonta) de su partido en Catalunya, tan fracasada como su jefe. No pasa nada, ha asegurado con voz marcial mientras arengaba a una pandilla de correligionarias anoréxicas, porque “sólo está derrotado el que se rinde, y nosotros no nos rendimos”. Pues hala, a seguir así, y acabará fregando los cuarteles, que lo hará mejor que administrarlos, sin duda. Lo único que le ha faltado al partido PSOE es que le cayese un misil de la OTAN en la sede, para testimoniar su desastre. Sería un justo castigo a su humillación ante el Imperio.

LOS NACIONALISMOS ARROLLAN

Precisamente en Catalunya ha sido histórico el triunfo del nacionalismo con la coalición Convergència i Unió (CiU). Ello a pesar de la política de austeridad que ha implantado el presidente de la Generalitat, Artur Mas, dado el agujero dejado en las arcas nacionales por su predecesor, un sociata andaluz del que nadie quiere acordarse, ni siquiera para insultar su memoria. Este dato basta para demostrar que el rechazo al partido PSOE en todo el reino no debe achacarse a las dificultades económicas que padecemos, sino al hartazgo al que hemos llegado los vasallos a causa de la chulería demostrada por el inútil jefe del Gobierno, capaz de negar que nos amenazase la crisis, de llamar antipatriotas a cuantos se la señalaban, y de presumir de que toda la Unión Europea nos envidiaba. ¡Olé!

Mientras hablaba el candidato vencedor de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, sus electores reclamaban la independencia de Catalunya. Lo han elegido para que la defienda en Madrid. En las sucesivas votaciones que se han desarrollado desde el 13 de setiembre de 2009 por todo el territorio catalán, para conocer la opinión de sus habitantes, el resultado mayoritario ha sido siempre el de reclamar la independencia nacional. Con esta votación a las Cortes españolas se refrenda ese deseo.

También en Euskadi ha vencido el nacionalismo independentista. Con ello se ha pegado una muy sonora bofetada al compañero Rodríguez en la mejilla del candidato Pérez. Casi da pena del pobre hombre, si no fuera porque lo conocemos. Mientras desempeñó el cargo, a todas luces impropio, de ministro del Interior, el compañero Pérez se volcó en la persecución de las agrupaciones abertzales, amenazando a sus dirigentes con aplicarles todo el peso de las leyes monárquicas, según su gusto.

SOPLA EL VIENTO DE LA HISTORIA CON FUERZA

Por concretarnos en las actuaciones de este año de desgracia de 2011, primero quiso condenar a la asamblea de alcaldes y concejales electos vascos Udalbiltza, pero la Audiencia Nacional los absolvió el 20 de enero. El 7 de febrero se presentaba Sortu en Bilbo, con unos estatutos en los que defendía la independencia de Euskal Herria; el ministro Pérez prohibió su registro en el Ministerio de su titularidad, y ordenó a la Fiscalía y a la Abogacía del Estado que los estudiaran para acusarlos ante los tribunales. Lo mismo hizo en marzo, cuando se presentó la coalición electoral Bildu, hasta conseguir que fuese ilegalizada por el Tribunal Supremo, pero el Constitucional la autorizó el 5 de mayo. Indiferentes a la legalidad, los compañeros Rodríguez y Pérez amenazaron el 24 de junio con aplastar violentamente a Bildu.

En estas elecciones ha triunfado Amaiur, que ha conseguido siete escaños en el Congreso de Madrid. Esta coalición fue presentada oficialmente el 27 de setiembre, con el afán de procurar “el reconocimiento nacional y el derecho a decidir que le asiste a Euskal Herria”. Tal es su misión ante los diputados españoles.

Catalunya y Euskadi exigen la independencia, pero esto es imposible con una Constitución que en su artículo 56:1 asegura: “El rey es el jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia”. Es preciso derrocar primero al símbolo. En una República Federal Ibérica todas las nacionalidades de la península tendrán la misma independencia. No hace explicar el sistema, porque ya lo hizo Francisco Pi y Margall en 1877 en su libro Las nacionalidades. Lo había escrito el año anterior, recién aprobada la Constitución de la monarquía impuesta tras el golpe de Estado del general traidor Martínez Campos, el sepulturero de la I República. Termino este comentario copiando el comienzo del capítulo VIII del libro III, para invitar a reflexionar sobre el futuro a quienes se inquietan por el papel histórico de España:

Borrados los lazos de los antiguos reinos, la quisieron dominar por el absolutismo, y la llevaron a la más vergonzosa decadencia: a que fuera la última de las naciones la que había influido en el mundo, más aún que por sus armas, por sus ciencias y sus letras. […] La han precipitado por una interminable serie de revoluciones y reacciones que la empobrecen y la deshonran. La han envuelto en guerras civiles tan sangrientas como largas. La han dividido, no ya en bandos, sino en banderías y facciones que se disputan encarnizadamente el poder y no le dan punto de sosiego. La han traído paso a paso a una política de pandillaje que hace del Estado presa de codiciosos y de hambrientos. Por temor a la disgregación de las antiguas provincias la han descuartizado y han producido la de los individuos hasta casi reducirnos a tot capita quot sensus. Bajo el principio federativo habría sido por lo menos cada provincia un dique contra la disolución moral que nos amenaza. Es más que probable que no hubiesen existido las guerras suscitadas por los vascos y los navarros. Cada provincia habría acomodado sus reformas a sus necesidades y a sus intereses, y no habrían venido revoluciones de índole general, no en todas partes igualmente reclamadas, a exaltar los corazones y a levantar los ánimos. […] No se contraría nunca impunemente el espíritu de los pueblos: se ha contrariado el del nuestro, y donde se busca el orden se encuentra la anarquía; donde la vida, la muerte.

Estas palabras fueron escritas hace 135 años, pero mantienen toda su vigencia. Eso demuestra que no se ha aplicado una solución coherente para el problema de España. Lo estaba intentando la II República cuando los militares rebeldes impidieron su continuación. Ahora sus herederos han ganado limpiamente la calle, gracias a la colaboración desinteresada de los que se atreven a llamarse socialistas y ejecutan una política ultraconservadora. Un partido de derechas va a suceder a otro de derechas.

Todo porque la izquierda no consigue unirse en un partido republicano que se atreva a presentarse con ese nombre precisamente: Partido Republicano de Izquierdas.

martes, 10 de mayo de 2011

"Con los 10.000 millones de euros que recibe la Iglesia Católica se podrían crear 400.000 puestos de trabajo”


Cayo Lara afirma desde Alicante que “a las Iglesias, a rezar, y a las escuelas, a aprender”, tras conocer un informe que cifra en 10.000 millones de euros los ingresos públicos que recibe la Iglesia.

El coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, detalló en Alicante la “errática política” que lleva a cabo el Ejecutivo socialista en materia económica y social. El mismo día elegido por la dirección socialista para que Carmen Chacón acaparara el protagonismo de la campaña electoral del PSOE con un mitin en Tomelloso, Lara recordó que “el Gobierno de Rodríguez Zapatero cree que la igualdad es tener a una mujer como Chacón como ‘ministra de la guerra’”.

En sus intervenciones, recordó que Rodríguez Zapatero y Chacón nos han metido en la guerra de Libia, con el apoyo del PP, “simplemente por razones geoestratégicas y por el petróleo”.

Cayo Lara denunció también el grave suceso del barco-patera que tras partir de Trípoli con más de 70 inmigrantes a bordo con destino a la italiana isla de Lampedusa quedó varios días a la deriva sin recibir ayuda alguna, lo que causó la muerte de más de seis decenas de sus ocupantes, entre ellos mujeres y niños. Se hizo eco de las informaciones periodísticas que señalan que una nave militar de la OTAN, perfectamente conocedora de la situación, no acudió en su auxilio.
“Si esto ha sido así –señaló- nos encontraríamos ante un doble asesinato. La ley internacional marítima obliga a ayudar a cualquier barco con problemas en el mar. Puede haber habido un primer asesinato de obligar a la gente a huir del país donde ha nacido o trabaja y un segundo asesinato de dejarles morir en el mar antes de llegar”.

En este contexto, reclamó “a la ‘ministra de la guerra’ del Gobierno de Rodríguez Zapatero” que “investigue inmediatamente lo que ha pasado” como responsable de Defensa de un Estado miembros de la Alianza Atlántica y que “si todo es como están contando, se procese al que haya dejado morir a tantas mujeres, niños y hombres”.

Cayo Lara, un día más, no eludió los temas económicos, en los que se siente cómodo en la denuncia. Comenzó indicando que el crecimiento del PIB está y seguirá estando por debajo de las previsiones del Gobierno, lo que da muestra del “fracaso de la política” del Ejecutivo socialista, con su presidente a la cabeza.

Lamentó que los responsables económicos del PSOE “no cedan en esa política mientras continúe aumentado el paro”, y eso “a pesar del tijeretazo a los trabajadores de las administraciones públicas, la congelación de las pensiones, el recorte de inversiones y de tener los presupuestos más raquíticos de todos los años de su gobierno”.

Desgranó que Rodríguez Zapatero, con sus iniciativas, “viola y vulnera compromisos electorales” como el aumento a 800 euros del salario mínimo interprofesional -que está en 641 euros- o la reforma del sistema de cajas de ahorro “para que la Banca privada pueda hacer todavía más negocio a costa de lo público. “Todo esto afecta a los de abajo; que el presidente deje de sacar ‘pecho de hojalata’ por sus políticas sociales”, le reclamó.

Lara hizo referencia al informe de Europa Laica, según el cual la Iglesia Católica recibe en España 10.000 millones de euros de las arcas públicas. Indicó que con ese dinero “se podrían crear 400.000 puestos de trabajo” y avanzó que IU prepara una iniciativa parlamentaria para plasmarlo. Exhortó a que “a las Iglesias, a rezar, y a las escuelas, a aprender”.

martes, 22 de marzo de 2011

FELIPE NO COGIÓ SU FUSIL


Autor: Arturo Del Villar
Presidente del Colectivo Republicano "Tercer Milenio"


Tenemos un tripríncipe, de Asturias, Girona y Viana, al que los vasallos estamos pagando todos los gastos desde que nació, hace ya de eso 43 años, y resulta que cuando tenía la oportunidad de demostrar su utilidad la desperdicia.

Ahora que los tercios españoles se van a hacer la guerra contra los infieles por esos mundos, se supone que el tripríncipe debe ponerse a su frente, ya que es teniente coronel del Cuerpo General del Ejército de Tierra, capitán de fragata del Cuerpo General de la Armada, y teniente coronel del Cuerpo General del Ejército del Aire.

Pues con tanto cuerpo parece que al tripríncipe solamente le interesa otro cuerpo, en el que procrear sucesores al trono, pero de los militares, nada. Ha tenido dos hijas, y con eso cumplió su papel de heredero procreador de herederos que garanticen la continuidad de la dinastía. La guerra para los vasallos, que no sirven para otra cosa, aparte de pagar todos sus gastos, incluso sus elegantes uniformes militares, muy útiles para presenciar los desfiles desde la tribuna.

Echando cuentas de lo que nos ha costado su sustento integral durante 43 años, más el de su consorte y el de sus hijas, resulta un tripríncipe carísimo, al que no le encontramos ninguna rentabilidad. Ahora mismo debiera estar en Libia, al frente de los soldados de tierra, pilotando uno de esos aviones que vuelan cuando tienen el viento favorable, y comandando la fragata o el submarino que nos regalaron los gringos cuando terminaron de rodar la película. Pues no es así, se ha quedado en su casita con su mujercita y sus hijitas. Una oportunidad perdida de ganar una medalla más para colgarse en los uniformes junto a las otras.

¿Cómo ganan las condecoraciones los príncipes, si no van a la guerra al frente de sus tropas? He aquí una pregunta improcedente. Las ganan lo mismo que ascienden en el escalafón: porque para eso son príncipes y tienen la sangre azul, es decir, con hemofilia.

Otra pregunta indiscreta: ¿para qué sirve un príncipe? La única respuesta que se nos ocurre es que para despertar a la bella durmiente de su sueño inducido. Pero eso sucedía en el viejo cuento. Ahora el príncipe no quiere que la durmiente se despierte, para evitar que le haga esa misma pregunta. Así que le da el opio del fútbol a todas horas, para que continúe drogada y no se cuestione la necesidad de tener un príncipe de cuento al que pagar todos sus gastos.

Sin embargo, algún día despertará la Niña Bonita de su letargo, y explicará a los vasallos cómo deben invertir su dinero para obtener beneficios, en vez de derrocharlo inútilmente en la compra de elegantes uniformes militares de los tres cuerpos, en los que colgar las condecoraciones. Y ese día, colorín colorado, el cuento se habrá acabado, y empezará la realidad, que será real, pero sin realeza.

martes, 12 de octubre de 2010

12 de octubre 1992: Nada que festejar


Nota del Ateneo: Este artículo de Galeano no es nuevo, a tenor del titulo ya tiene 18 años pero está tan vigente como el mismo día de su publicación; nos parece que sería bueno volver a leerlo hoy. Es más deberíamos volverlo a leer cada 12 de octubre.



Autor: Eduardo Galeano

El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe.

En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó.

Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó. Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente.

Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso. Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve. El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar ("que deprendan fablar").

Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental ("mentally retarded") porque no hablaba correctamente la lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual.

Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad. El Paraguay habla guaraní. Un caso único en la historia universal: la lengua de los indios, lengua de los vencidos, es el idioma nacional unánime. Y sin embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las encuestas, que quienes no entienden español son como animales.

De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú dice que el quechua es un idioma tan oficial como el español. La Constitución lo dice, pero la realidad no lo oye. El Perú trata a los indios como África del Sur trata a los negros. El español es el único idioma que se enseña en las escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y los funcionarios. (El español no es el único idioma de la televisión, porque la televisión también habla inglés.) Hace cinco años, los funcionarios del Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron a inscribir ek nacimiento de un niño.

Los padres, indígenas de la provincia de Jujuy, querían que su hijo se llamara Qori Wamancha, un nombre de su lengua. El Registro argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero. Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca de maldición. No los distingue: los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse. ¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?

Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban que el país se había salvado del problema indígena gracias a los generales que en el siglo pasado exterminaron a los últimos charrúas. El problema indígena: los primeros americanos, los verdaderos descubridores de América, son un problema. Y para que el problema deje de ser un problema, es preciso que los indios dejen de ser indios. Borrarlos del mapa o borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos: el genocidio o el otrocidio. En diciembre de 1976, el ministro del Interior del Brasil anunció, triunfal, que el problema indígena quedará completamente resuelto al final del siglo veinte: todos los indios estarán, para entonces, debidamente integrados a la sociedad brasileña, y ya no serán indios. El ministro explicó que el organismo oficialmente destinado a su protección (FUNAI, Fundacao Nacional do Indio) se encargará de civilizarlos, o sea: se encargará de desaparecerlos. Las balas, la dinamita, las ofrendas de comida envenenada, la contaminación de los ríos, la devastación de los bosques y la difusión de virus y bacterias desconocidos por los indios, han acompañado la invasión de la Amazonia por las empresas ansiosas de minerales y madera y todo lo demás.

Pero la larga y feroz embestida no ha bastado. La domesticación de los indios sobrevivientes, que los rescata de la barbarie, es también un arma imprescindible para despejar de obstáculos el camino de la conquista. Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel norteamericano Henry Pratt. Y muchos años después, el novelista peruano Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar a los indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos del hambre y la miseria.

La salvación condena a los indios a trabajar de sol a sol en minas y plantaciones, a cambio de jornales que no alcanzan para comprar una lata de comida para perros. Salvar a los indios también consiste en romper sus refugiso comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y de nombre y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas de burdel. O salvar a los indios consiste en ponerles uniforme y mandarlos, fusil al hombro, a matar a otros indios o a morir defendiendo al sistema que los niega. Al fin y al cabo, los indios son buena carne de cañón: de los 25 mil indios norteamericanos enviados a la segunda guerra mundial, murieron 10 mil.

El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado en su diario: los indios sirven para les mandar y les hacer trabajar, sembrar y hacer todo lo que fuere menester y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a nuestras costumbres. Secuestro de los brazos, robo del alma: para nombrar esta operación, en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el verbo reducir.

El indio salvado es el indio reducido. Se reduce hasta desaparecer: vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie. El shamán de los indios chamacocos, de Paraguay, canta a las estrellas, a las arañas y a la loca Totila, que deambula por los bosques y llora. Y canta lo que le cuenta el martín pescador: -No sufras hambre, no sufras sed. Súbete a mis alas y comeremos peces del río y beberemos el viento. Y canta lo que le cuenta la neblina: -Vengo a cortar la helada, para que tu pueblo no sufra frío. Y canta lo que le cuentan los caballos del cielo: -Ensíllanos y vamos en busca de la lluvia. Pero los misioneros de una secta evangélica han obligado al chamán a dejar sus plumas y sus sonajas y sus cánticos, por ser cosas del Diablo; y él ya no puede curar las mordeduras de víboras, ni traer la lluvia en tiempos de sequía, ni volar sobre la tierra para cantar lo que ve. En una entrevista con Ticio Escobar, el shamán dice: Dejo de cantar y me enfermo.

Mis sueños no saben adónde ir y me atormentan. Estoy viejo, estoy lastimado. Al final, ¿de qué me sirve renegar de lo mío? El shamán lo dice en 1986. En 1614, el arzobispo de Lima había mandado quemar todas las quenas y demas instrumentos de música de los indios, y había prohibido todas sus danzas y cantos y ceremonias para que el demonio no pueda continuar ejerciendo sus engaños.

Y en 1625, el oidor de la Real Audiencia de Guatemala había prohibido las danzas y cantos y ceremonias de los indios, bajo pena de cien azotes, porque en ellas tienen pacto con los demonios. Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación.

Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo. El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América: -Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen".

Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia. Los doctores del Estado moderno, en cambio, prefieren la coartada de la ilustración: para salvarlos de las tinieblas, hay que civilizar a los bárbaros ignorantes. Antes y ahora, el racismo convierte al despojo colonial en un acto de justicia. El colonizado es un sub-hombre, capaz de superstición pero incapaz de religión, capaz de folclore pero incapaz de cultura: el sub-hombre merece trato subhumano, y su escaso valor corresponde al bajo precio de los frutos de su trabajo.

El racismo legitima la rapiña colonial y neocolonial, todo a lo largo de los siglos y de los diversos niveles de sus humillaciones sucesivas. América Latina trata a sus indios como las grandes potencias tratan a América Latina. Gabriel René-Moreno fue el más prestigioso historiador boliviano del siglo pasado. Una de las universidades de Bolivia lleva su nombre en nuestros días. Este prócer de la cultura nacional creía que los indios son asnos, que generan mulos cuando se cruzan con la raza blanca. Él había pesado el cerebro indígena y el cerebro mestizo, que según su balanza pesaban entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca, y por tanto los consideraba celularmente incapaces de concebir la libertad republicana.

El peruano Ricardo Palma, contemporáneo y colega de Gabriel René-Moreno, escribió que los indios son una raza abyecta y degenerada. Y el argentino Domingo Faustino Sarmiento elogiaba así la larga lucha de kis indios araucanos por su libertad: Son más indómitos, lo que quiere decir: animales más reacios, menos aptos para la Civilización y la asimilación europea. El más feroz racismo de la historia latinoamericana se encuentra en las palabras de los intelectuales más célebres y celebrados de fines del siglo diecinueve y en los actos de los políticos liberales que fundaron el Estado moderno.

A veces, ellos eran indios de origen, como Porfirio Díaz, autor de la modernización capitalista de México, que prohibió a los indios caminar por las calles principales y sentarse en las plazas públicas si no cambiaban los calzones de algodón por el pantalón europeo y los huaraches por zapatos. Eran los tiempos de la articulación al mercado mundial regido por el Imperio Británico, y el desprecio científico por los indios otorgaba impunidad al robo de sus tierras y de sus brazos. El mercado exigía café, pongamos el caso, y el café exigía más tierras y más brazos. Entonces, pongamos por caso, el presidente liberal de Guatemala, Justo Rufino Barrios, hombre de progreso, restablecía el trabajo forzado de la época colonial y regalaba a sus amigos tierras de indios y peones indios en cantidad.

El racismo se expresa con más ciega ferocidad en países como Guatemala, donde los indios siguen siendo porfiada mayoría a pesar de las frecuentes oleadas exterminadoras. En nuestros días, no hay mano de obra peor pagada: los indios mayas reciben 65 centavos de dólar por cortar un quintal de café o de algodón o una tonelada de caña. Los indios no pueden ni plantar maíz sin permiso militar y no pueden moverse sin permiso de trabajo. El ejército organiza el reclutamiento masivo de brazos para las siembras y cosechas de exportación. En las plantaciones, se usan pesticidas cincuenta veces más tóxicos que el máximo tolerable; la leche de las madres es la más contaminada del mundo occidental.

Rigoberta Menchú: su hermano menor, Felipe, y su mejor amiga, María, murieron en la infancia, por causa de los pesticidas rociados desde las avionetas. Felipe murió trabajando en el café. María, en el algodón. A machete y bala, el ejército acabó después con todo el resto de la familia de Rigoberta y con todos los demás miembros de su comunidad. Ella sobrevivió para contarlo. Con alegre impunidad, se reconoce oficialmente que han sido borradas del mapa 440 aldeas indígenas entre 1981 y 1983, a lo largo de una campaña de aniquilación más extensa, que asesinó o desapareció a muchos miles de hombres y de mujeres.

La limpieza de la sierra, plan de tierra arrasada, cobró también las vidas de una incontable cantidad de niños. Los militares guatemaltecos tienen la certeza de que el vivio de la rebelión se transmite por los genes. Una raza inferior, condenada al vicio y a la holgazanería, incapaz de orden y progreso, ¿merece mejor suerte? La violencia institucional, el terrorismo de Estado, se ocupa de despejar las dudas. Los conquistadores ya no usan caparazones de hierro, sino que visten uniformes de la guerra de Vietnam. Y no tienen piel blanca: son mestizos avergonzados de su sangre o indios enrolados a la fuerza y obligados a cometer crímenes que los suicidan. Guatemala desprecia a los indios, Guatemala se autodesprecia.

Esta raza "inferior" había descubierto la cifra cero, mil años antes de que los matemáticos europeos supieran que existía. Y habían conocido la edad del universo, con asombrosa precisión, mil años antes que los astrónomos de nuestro tiempo. Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo: ¿Qué es un hombre en el camino? Tiempo. Ellos ignoraban que el tiempo es dinero, como nos reveló Henry Ford. El tiempo, fundador del espacio, les parece sagrado, como sagrados son su hija, la tierra, y su hijo, el ser humano: como la tierra, como la gente, el tiempo no se puede comprar ni vender.

La Civilización sigue haciendo lo posible por sacarlos del error. ¿Civilización? La historia cambia según la voz que la cuenta. En América, en Europa o en cualquier otra parte. Lo que para los romanos fue la invasión de los bárbaros, para los alemanes fue la emigración al sur. No es la voz de los indios la que ha contado, hasta ahora, la historia de América. En las vísperas de la conquista española, un profeta maya, que fue boca de los dioses, había anunciado: Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo. Y cuando se desate la boca, ¿qué dirá? ¿Qué dirá la otra voz, la jamás escuchada?

Desde el punto de vista de los vencedores, que hasta ahora ha sido el punto de vista único, las costumbres de los indios han confirmado siempre su posesión demoníaca o su inferioridad biológica. Así fue desde los primeros tiempos de la vida colonial: ¿Se suicidan los indios de las islas del mar Caribe, por negarse al trabajo esclavo? Porque son holgazanes. ¿Andan desnudos, como si todo el cuerpo fuera cara? Porque los salvajes no tienen vergüenza. ¿Ignoran el derecho de propiedad, y comparten todo, y carecen de afán de rqueza? Porque son más parientes del mono que del hombre. ¿Se bañan con sospechosa frecuencia?

Porque se parecen a los herejes de la secta de Mahoma, que bien arden en los fuegos de la Inquisición. ¿Jamás golpean a los niños, y los dejan andar libres? Porque son incapaces de castigo ni doctrina. ¿Creen en los sueños, y obedecen a sus voces? Por influencia de Satán o por pura estupidez. ¿Comen cuando tienen hambre, y no cuando es hora de comer? Porque son incapaces de dominar sus instintos. ¿Aman cuando sienten deseo? Porque el demonio los induce a repetir el pecado original. ¿Es libre la homosexualidad? ¿La virginidad no tiene importancia alguna? Porque viven en la antesala del infierno.

En 1523, el cacique Nicaragua preguntó a los conquistadores: -Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió? El cacique había sido elegido por los ancianos de las comunidades. ¿Había sido el rey de Castilla elegido por los ancianos de sus comunidades? La América precolombina era vasta y diversa, y contenía modos de democracia que Europa no supo ver, y que el mundo ignora todavía. Reducir la realidad indígena americana al despotismo de los emperadores incas, o a las prácticas sanguinarias de la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la Europa renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras ceremonias de la Inquisición.

En la tradición guaraní, por ejemplo, los caciques se eligen en asambleas de hombres y mujeres -y las asambleas los destituyen si no cumplen el mandato colectivo. En la tradición iroquesa, hombres y mujeres gobiernan en pie de igualdad. Los jefes son hombres; pero son las mujeres quienes los ponen y deponen y ellas tienen poder de decisión, desde el Consejo de Matronas, sobre muchos asuntos fundamentales de la confederación entera. Allá por el año 1600, cuando los hombres iroqueses se lanzaron a guerrear por su cuenta, las mujeres hicieron huelga de amores. Y al poco tiempo los hombres, obligados a dormir solos, se sometieron al gobierno compartido.

En 1919, el jefe militar de Panamá en las islas de San Blas, anunció su triunfo: -Las indias kunas ya no vestirán molas, sino vestidos civilizados. Y anunció que las indias nunca se pintarían la nariz sino las mejillas, como debe ser, y que nunca más llevarían aros en la nariz, sino en las orejas. Como debe ser. Setenta años después de aquel canto de gallo, las indias kunas de nuestros días siguen luciendo sus aros de oro en la nariz pintada, y siguen vistiendo sus molas, hechas de muchas telas de colores que se cruzan con siempre asombrosa capacidad de imaginación y de belleza: visten sus molas en la vida y con ella se hunden en la tierra, cuando llega la muerte.

En 1989, en vísperas de la invasión norteamericana, el general Manuel Noriega aseguró que Panamá era un país respetuosos de los derechos humanos: -No somos una tribu -aseguró el general. Las técnicas arcaicas, en manos de las comunidades, habían hecho fértiles los desiertos en la cordillera de los Andes. Las tecnologías modernas, en manos del latifundio privado de exportación, están convirtiendo en desiertos las tierras fértiles en los Andes y en todas partes. Resultaría absurdo retroceder cinco siglos en las técnicas de producción; pero no menos absurdo es ignorar las catástrofes de un sistema que exprime a los hombre y arrasa los bosques y viola la tierra y envenena los ríos para arrancar la mayor ganancia en el plazo menos. ¿No es absurdo sacrificar a la naturaleza y a la gente en los altares del mercado internacional?

En ese absurdo vivimos; y lo aceptamos como si fuera nuestro único destino posible. Las llamadas culturas primitivas resultan todavía peligrosas porque no han perdido el sentido común. Sentido común es también, por extensión natural, sentido comunitarios. Si pertenece a todos el aire, ¿por qué ha de tener dueño la tierra? Si desde la tierra venimos, y hacia la tierra vamos, ¿acaso no nos mata cualquier crimen que contra la tierra se comete? La tierra es cuna y sepultura, madre y compañera. Se le ofrece el primer trago y el primer bocado; se le da descanso, se la protege de la erosión.

Es sistema desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme conocer. El racismo es también una máscara del miedo. ¿Qué sabemos de las culturas indígenas? Lo que nos han contado las películas del Fas West. Y de las culturas africanas, ¿qué sabemos? Lo que nos ha contado el profesor Tarzán, que nunca estuvo. Dice un poeta del interior de Bahía: Primero me robaron del África. Después robaron el África de mi.

La memoria de América ha sido mutilada por el racismo. Seguimos actuando como si fuéramos hijos de Europa, y de nadie más. A fines del siglo pasado, un médico inglés, John Down, identificó el síndrome que hoy lleva su nombre. Él creyó que la alteración de los cromosomas implicaba un regreso a las razas inferiores, que generaba mongolian idiots, negroid idiots y aztec idiots. Simultáneamente, un médico italiano, Cesare Lombrosos, atribuyó al criminal nato los rasgos físicos de los negros y de los indios.

Por entonces, cobró base científica la sospecha de que los indios y los negros son proclives, por naturaleza, al crimen y a la debilidad mental. Los indios y los negros, tradicionales instrumentos de trabajo, vienen siendo también desde entonces, objetos de ciencia. En la misma época de Lombroso y Down, un médico brasileño, Raimundo Nina Rodrigues, se puso a estudiar el problema negro.

Nina Rodrigues, que era mulato, llegó a la conclusión de que la mezcla de sangres perpetúa los caracteres de las razas inferiores, y que por tanto la raza negra en el Brasil ha de constituir siempre uno de los factores de nuestra inferioridad como pueblo. Este médico psiquiatra fue el primer investigador de la cultura brasileña de origen africano. La estudió como caso clínico: las religiones negras, como patología; los trances, como manifestaciones de histeria. Poco después, un médico argentino, el socialista José Ingenieros, escribió que los negros, oprobiosa escoria de la raza humana, están más próximos de los monos antropoides que de los blancos civilizados. Y para demostrar su irremediable inferioridad, Ingenieros comprobaba: Los negros no tienen ideas religiosas. En realidad, las ideas religiosas habían atravesado la mar, junto a los esclavos, en los navíos negreros.

Una prueba de obstinación de la dignidad humana: a las costas americanas solamente llegaron los dioses del amor y de la guerra. En cambio, los dioses de la fecundidad, que hubieran multiplicado las cosechas y los esclavos del amo, se cayeron al agua. Los dioses peleones y enamorados que completaron la travesía, tuvieron que disfrazarse de santos blancos, para sobrevivir y ayudar a sobrevivir a los millones de hombres y mujeres violentamente arrancados del África y vendidos como cosas. Ogum, dios del hierro, se hizo pasar por san Jorge o san Antonio o san Miguel, Shangó, con todos sus truenos y sus fuegos, se convirtió en santa Bárbara. Obatalá fue Jesucristo y Oshún, la divinidad de las agus dulces, fue la Virgen de la Candelaria... Dioses prohibidos.

En las colonias españolas y portuguesas y en todas ls demás: en las islas inglesas del Caribe, después de la abolición de la esclavitud se siguió prohibiendo tocar tambores o sonar vientos al modo africano, y se siguió penando con cárcel la simple tenencia de una imagen de cualquier dios africano. Dioses prohibidos, porque peligrosamente exaltan las pasiones humanas, y en ellas encarnan. Friedrich Nietzsche dijo una vez: -Yo sólo podría creer en un dios que sepa danzar. Como José Ingenieros, Nietzsche no conocía a los dioses africanos. Si los hubiera conocido, quizá hubiera creído en ellos. Y quizá hubiera cambiado algunas de sus ideas. José Ingenieros, quién sabe. La piel oscura delata incorregibles defectos de fábrica.

Así, la tremenda desigualdad social, que es también racial, encuentra su coartada en las taras hereditarias.Lo había observado Humboldt hace doscientos años, y en toda América sigue siendo así: la pirámide de las clases sociales es oscura en la base y clara en la cúspide. En el Brasil, por ejemplo, la democracia raciasl consiste en que los más blancos están arriba y los más negros abajo. James Baldwin, sobre los negros en Estados Unidos: -Cuando dejamos Mississipi y vinimos al Norte, no encontramos la libertad. Encontramos los peores lugares en el mercado de trabajo; y en ellos estamos todavía. Un indio del Norte argentino, Asunción Ontíveros Yulquila, evoca hoy el trauma que marcó su infancia: -Las personas buenas y lindas eran las que se parecían a Jesús y a la Virgen. Pero mi padre y mi madre no se parecían para nada a las imágenes de Jesús y la Virgen María que yo veía en la iglesia de Abra Pampa.

La cara propia es un error de la naturaleza. La cultura propia, una prueba de ignorancia o una culpa que expiar. Civilizar es corregir. El fatalismo biológico, estigma de las razas inferiores congénitmente condenadas a la indolencia y a la violencia y a la miseria, no sólo nos impide ver las causas reales de nuestra desventura histórica. Además, el racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos valores fundamentales que las culturas despreciadas han podido milagrosamente perpetuar y que en ellas encarnan todavía, mal que bien, a pesar de los siglos de persecución, humillación y degradación.

Esos valores fundamentales no son objetos de museo. Son factores de historia, imprescindibles para nuestra imprescindible invención de una América sin mandones ni mandados. Esos valores acusan al sistema que los niega. Hace algun tiempo, el sacerdote español Ignacio Ellacuría me dijo que le resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América. El opresor es incapaz de descubrir, me dijo: -Es el oprimido el que descubre al opresor. Él creía que el opresor ni siquiera puede descubrirse a sí mismo.

La verdadera realidad del opresor sólo se puede ver desde el oprimido. Ignacio Ellacuría fue acribillado a balazos, por creer en esa imperdonable capacidad de revelación y por compartir los riesgos de la fe en su poder de profecía. ¿Lo asesinaron los militares de El Salvador, o lo asesinó un sistema que no puede tolerar la mirada que lo delata?

lunes, 31 de mayo de 2010

Neutros, tibios y equidistantes






Pedro Luis Angosto (blogs.larepublica.es)

"El compromiso político no es obligatorio para nadie, mucho menos para los equidistantes, pero uno está convencido de que ni existen equidistantes ni existen apolíticos, que todo el mundo toma partido"

Hace ya más de treinta años, cuando estudiaba sexto de bachiller en el Instituto de Caravaca, recibí en la piel de un amigo una lección que nunca he podido olvidar. En una de aquellas aulas hacinadas, don Juan Romera, hombre serio, irónico –a veces hasta el sarcasmo- y con un profundo compromiso cívico, hablaba de etimología entre el murmullo y las risas de la turba adolescente. De repente, cansado, dio un golpe en la mesa, mandó callar y fue sacándonos uno por uno para que analizásemos las raíces de determinadas palabras. Como pude salí del atolladero en que me habían metido las risas y la distracción y supe, más o menos, decirle el significado del verbo “inmiscuirse” y el de mi primer apellido: “angosto”. Lo pasé mal, bastante mal, pero no tanto como cuando le llegó el turno a mi amigo Antonio Pérez. –Explíqueme usted la etimología y el significado de la palabra “apolítico”. Mi amigo se refirió a la polis griega y al prefijo “a”. Buena explicación. Entonces Don Juan, con toda la intención del mundo, cambió de sendero. -¿Qué piensa usted de la política? -Don Juan, en mi casa no se habla de eso –corría el año 1976, el hedor del cadáver de Franco estaba presente en todos los rincones-, mi padre no nos deja. –Ya, pero ahora no estás en tu casa, sino en clase y te he hecho una pregunta que tiene mucho que ver con tu explicación, ¿entonces, eres apolítico? –Sí, don Juan aquí somos todos apolíticos. Mirándolo a él y mirándonos a todos, Don Juan nos dijo que ser apolítico, en sentido estricto aciudadano, era ser apersona porque no se adquiere la condición de ciudadano ni de persona si uno se desentiende o se distancia de los asuntos de la polis, de la res pública.
"Ni quito ni pongo rey, solo ayudo a mi señor..."

Desde hace unos años, a los seudohistoriadores fascistas que reinan en los mejores escaparates y anaqueles de muchas librerías patrias, se han unido varios intelectuales que en virtud de no sé qué poder demiúrgico se han situado por encima del bien y del mal, instalándose en la equidistancia, la neutralidad activa y la tibieza, acusándonos de “guerracivilistas, sectarios y cainitas”, tal como hacen los otros, a quienes trabajamos –con la mejor voluntad, desde la más estricta ética profesional y humana: Una y otra son inseparables- para esclarecer nuestra historia robada, la historia de nuestros cuarenta años de sangre, sufrimiento y mentiras. Por nombrar a unos cuantos, es imprescindible, citaré a Arturo Pérez Reverte, Antonio Muñoz Molina, Rosa Montero, Joaquín Leguina o Fernando Savater, el primero siempre dispuesto a mentar la madre de quien no piense como él y a echar la culpa de todo a los malditos políticos; los otros afirmando en libros y tribunas de los grandes medios que en todas partes cocieron habas: Sobre todo –digo yo- después del final de la guerra, cuando los ganadores instauraron ese periodo de terror que al someterlo a la centrifugadora del olvido y el apoliticismo, sigue condicionando dañinamente nuestro devenir.

No comprendo su postura, sobre todo la de algunos, pero cada cual es libre de ponerse en el lugar que estime oportuno, de acusar a quienes trabajan horas, días y años, sin esperar remuneración ni reconocimiento alguno, de querer abrir heridas y enfrentar a los habitantes de este sufrido país, más cuando saben que nuestro propósito es justamente el contrario: Cerrar definitivamente las heridas que abrieron unos canallas hace setenta y cuatro años. No soy quién para discutir ese derecho a nadie, ni a Agamenón ni a su porquero, pero mucho menos a personas más doctas, con más entendimiento, más “prestigio” y, por supuesto, mucho más éxito mediático que quien subscribe, pero es obvio que aunque pudiera no lo haría. Empero, yo también tengo mis derechos, entre otros el de denunciar públicamente su falta de respeto a nuestra historia reciente, es decir a todos los españoles que fueron y fuimos víctimas de la dictadura, incluidos ellos, porque víctimas fuimos todos, incluso quienes defienden la infamia o se han colocado voluntariamente al margen de la misma; su afán por dar carpetazo a la parte más negra de la misma y su contribución al apoliticismo de los ciudadanos de este país con la falta de compromiso ético que delata su aparente neutralidad y esa muletilla tan usada como insultante –“los unos y los otros”- que equipara a leales y traidores, a verdugos y víctimas, cuando lo único que se jugaba en esa maldita guerra era si España seguía entre los países libres o entraba en la época más cruel y oscura de su historia contemporánea: La leyenda bolchevique, a día de hoy, cuando están abiertos buena parte de los archivos de la antigua URSS y se conocen las intenciones de Stalin, no se la cree ni los cofrades de la Hermandad del Santo Prepucio que dicen se custodia en la localidad francesa de Charroux.

En primer lugar, no conozco a nadie, absolutamente a nadie, que trabaje seriamente en eso que mal llaman “memoria histórica” que lo haga para soliviantar, encender hogueras o llenar la casa de fantasmas. Todo lo contrario, quienes nos movemos en ese mundo queremos que nuestro país haga la misma catarsis colectiva que hizo Alemania respecto al nazismo: Que todos nos sintamos avergonzados por haber sido paisanos, colaboradores o indiferentes de un asesino contumaz. No queremos ver a nadie en el cadalso, no queremos cárceles, no queremos más desolación ni más llantos, sólo deseamos que se acabe la ceguera, que se reconozca al régimen franquista como lo que fue, uno de las tiranías más sangrientas de las habidas en Europa Occidental y se anulen todas sus sentencias represivas, que se repare a las víctimas siquiera simbólicamente y que sus hijos y nietos puedan enterrar, como Dios manda o como ellos quieran, a sus muertos, que, de una vez por todas se acaben las lágrimas porque hay mucha gente que lleva llorando décadas, a escondidas, sin obtener consuelo de nadie, por dignidad, por Justicia y por conciencia democrática.

En segundo lugar, no hay que remontarse a Carlos IV ni a Fernando VII para buscar el origen de nuestros problemas, por esas iríamos a Viriato, a Recesvinto a Pelayo o a Trento: El siglo XIX fue convulso en todo el continente y la democracia no llegó ni siquiera a Francia hasta que se instauró la III República, es decir, a finales del siglo XIX. Cuando España se despega del todo de la historia es a partir de la dictadura criminal de Francisco Franco: Cuarenta años de asesinatos, de exilios, de torturas, de depuraciones, de persecuciones, de latrocinio, de mentiras, de gloriosos himnos infames, de castración, en una palabra, de terror, no pasan en balde.

En tercer lugar, por supuesto que hubo crímenes en la parte de España que tras el golpe de Estado africanista siguió siendo fiel a la República. Las armas las carga el diablo y un gobierno que pierde a buena parte de las fuerzas de seguridad a las que paga, pocos medios tiene para evitar que pandillas de resentidos –enloquecidos por siglos de abusos, por la violencia fascista y por la rabia irracional- se tomasen la justicia por su mano. Sin embargo, ni una sola orden de los distintos gobiernos republicanos justificó ni alentó jamás tales hechos, antes al contrario, desde los primeros momentos de la traición africanista, los ministros republicanos utilizaron todos los medios a su alcance para impedir desmanes: Un ejemplo de ello son las constantes alocuciones radiofónicas de José Giral, Carlos Esplá, Julio Just o García Oliver advirtiendo a la retaguardia de que caería todo el rigor de la Ley sobre aquellos que actuasen contra ella. Mientras estos y otros muchos esfuerzos se producían por parte de los mandatarios republicanos, Francisco Franco, Yagüe, Mola, Queipo de Llano y las demás bestias africanistas incitaban a sus huestes a un exterminio ideológico planificado como pocas veces han conocido los países de nuestro entorno.
En cuarto lugar, como demócrata, como ciudadano europeo –aunque en este momento eso no sea mucho- los españoles tenemos el mismo derecho que los alemanes a saber que ocurrió durante los cuarenta años más ominosos de nuestra historia; a conocer hasta que punto llegó el terror: Ninguna enfermedad, ninguna herida grave se cura ignorándola. En ese sentido, es preciso recordar que en Alemania la apología del nazismo es un delito, mientras que en España se hace apología del franquismo en cualquier esquina y en cualquier medio de comunicación.
El compromiso político no es obligatorio para nadie, mucho menos para los equidistantes, pero uno está convencido de que ni existen equidistantes ni existen apolíticos, que todo el mundo toma partido, y estos señores y otros de cuyo nombre ahora no me acuerdo, han tomado el suyo: El del la desmemoria. ¡Qué lejos queda Zola!

lunes, 2 de noviembre de 2009

"la III República significará la tercera regeneración democrática"


Entrevista al nuevo presidente federal de Unidad Cívica por la República José Luís Pitarch

José María García Labrac (UCAR-Granada) Publicado en: www.larepublica.es

Las gentes de izquierda siempre hemos tendido a la generalización negativa sobre ciertos colectivos. Curas obreros, militares progresistas y/o revolucionarios jamás se han podido librar de las suspicacias, de los recelos, del ojo vigilante de los puristas. Los puros entre los puros, los guardianes de las ortodoxias, no han comprendido nunca la grandeza de la democracia social robespierista, imantadora y magnetizante para muchos estratos de las clases dominantes, capaces de unirse al bando de los pobres, dejando atrás el pan y las rosas que les correspondían desde la cuna.

La conferencia que impartirá José Luis Pitarch en Granada el próximo jueves 5 de noviembre, significa sólo un pequeño esfuerzo por desentrañar la maraña de equívocos, una apuesta asociativa decidida a resituar en el plano de la actualidad republicana a la milicia democrática española, tan castigada, tan minusvalorada, tan olvidada, incluso entre nosotros.

José Luis Pitarch Bartolomé, socio fundador de la Unión Militar Democrática, combatiente antifranquista en las filas del Ejército afranquistado, enemigo de golpistas y de ultras, prisionero de la ignominia, exiliado ya en los años del felipismo por amenazas de milicos y militarotes. Comandante de Caballería en la reserva, profesor de Derecho Constitucional y de Ciencias Políticas en la Universidad de Valencia, presidente de Unidad Cívica por la República, hermano del general Pedro Pitarch (ex jefe del Eurocuerpo). Liberal a lo Riego, compañero de viaje de los comunistas en Ezquerra Unida, heroico representante de la intelectualidad batalladora contra la Monarquía Borbón.

¿Desde cuando militas en el movimiento republicano? ¿Cuándo comprendiste que el actual régimen borbónico es perjudicial para los destinos de España?


Desde que comprendí en profundidad —tras desprenderme de tantos barnices y tintes facistoides con que fui embadurnado primero en mi familia y en el colegio de curas (misa y rosario incluidos todos los días del año), luego en casi un lustro de Academias Militares, después en las salas cuarteleras de oficiales, tan honrados personalmente como ideologizados en la ignorancia de la auténtica Historia de España y en el desprecio a la democracia— que no puede haber libertad y justicia sin democracia, y que el fin natural de una sociedad democrática es la República. Optar por la República equivale a defender la democracia.

Desde tu óptica privilegiada de constitucionalista, ¿Consideras que se puede avanzar hacia la Tercera República utilizando los instrumentos reformadores de la Constitución de 1978?


Es como preguntar si el Papa se puede hacer mahometano, o si el Partido Popular (PP) puede defender verdaderamente los intereses más hondos del pueblo cuando está maridado al gran dinero, al gran negocio, etcétera (aunque tenga muchos militantes de buena fe que lo ignoren). La famosa “transición” fue en realidad “transacción”, pacto forzoso bajo enormes trágalas y guetos impuestos por los franquistas más astutos o inteligentes, trágalas que llegan hasta hoy (ver juicios aberrantes del franquismo sin anular, guerrilleros antifranquistas sin reconocer su lucha contra el fascismo —caso único en Europa—, militares de la UMD sin rehabilitar plenamente, o el pueblo toledano al que en la guerra impuesta por el fascismo arrancaron su nombre, “Azaña”, y 73 años después continúa con el del Regimiento franquista que lo tomó a cuchillo. ¡Menuda reconciliación!).

La Constitución de 1.978 —que tiene partes francamente buenas, por ejemplo en “derechos fundamentales”, donde ha copiado bien a la alemana actual— tuvo entre sus “padres” a personajes con las manos llenas de sangre de demócratas, así Fraga. Esto es, la Constitución formó parte de la “transacción” y del tupido velo para gatunamente legitimar los crímenes de lesa humanidad de la dictadura. Y consagró o culminó la “democracia otorgada”, la monarquía-por-la-gracia-de-Franco, y el Rey que al césar marroquí le vino en gana, sin siquiera tener derecho dinástico a ello, el Rey del “Movimiento Nacional”.

Todo lo cual blindaron desde el Artículo 1º (“el Estado español es una monarquía”), y luego en el 57 (Juan Carlos Rey, e ídem sus descendientes). Con la barbaridad añadida de situar “la Corona” en un Título por delante de las Cortes (Congreso y Senado), algo inédito en las Constituciones españolas, a la vez que la propia Constitución actual se llena la boca de decir que “la soberanía reside en el pueblo, del que emanan los poderes del Estado”, y que “las Cortes representan al pueblo español”. El pueblo español, en definitiva, queda por detrás de “la Corona”. Suena a Edad Media, o a Antiguo Régimen.

Por otra parte, el procedimiento de reforma de la Constitución, en lo que atañe al Rey, es complicadísimo (Art. 168), aunque desde un punto de vista técnico-jurídico sí sería posible llegar a la III República por esta vía del Art. 168. Pero muy difícilmente, debido a las mayorías requeridas en Congreso y Senado por dos veces (pues una vez aprobada la reforma por ambas Cámaras hay que disolver ambas, convocar nuevas Elecciones, y repetir la faena con las Cámaras nuevas). Y, además, será preciso también un referéndum que ratifique la reforma.

Hay otro eventual instrumento reformador, contemplado en el Art. 92 de la CE., el “referéndum consultivo” para “decisiones políticas de especial trascendencia”. Pero debe convocarlo el propio Rey, y, por otro lado, ya decimos, lo que resulte de este referéndum no es eficaz o “ejecutivo”, no obliga. Es una consulta no vinculante.

¿Cómo le explicarías a las nuevas generaciones de españoles lo que fue la Unión Militar Democrática?


La “Unión Militar Democrática” fue una asociación clandestina de militares demócratas surgida en los últimos tiempos de Franco. La mayoría con el empleo o grado de capitán, aunque también, no pocos, comandantes. Y de algunas otras graduaciones, más minoritariamente. Unión, decimos, clandestina, ilegal, obviamente según las “leyes” de la dictadura.

El objetivo y razón de ser de los “úmedos” era informar y despertar las conciencias de otros compañeros militares sobre el papel espurio que llevaba cuatro décadas desempeñando el Ejército como puntal básico de un régimen antidemocrático, homicida y pisoteador de los derechos humanos. Y, desde otra perspectiva congruente, teníamos el propósito y finalidad de “mojar la pólvora” de los militares que pretendían que el franquismo continuara básicamente controlando España después de Franco, para lo cual estaban dispuestos a dar golpes de estado.

Una docena de miembros de la UMD (del grupo de Madrid) fueron detenidos y condenados a penas de prisión, en un juicio con ribetes de linchamiento. Y, aunque dé vergüenza decirlo, tal juicio acaeció cuatro meses ya muerto Franco y reinando su designado a dedo como sucesor, Juan Carlos. Quien también era Jefe supremo de las Fuerzas Armadas que despacharon aquella parodia de juicio. No detuvieron y condenaron a más “úmedos” para hacer creer a la ciudadanía española y a los observadores internacionales que la UMD no eran más que cuatro gatos localizados en Madrid. Sin embargo, el mayor núcleo estaba en Barcelona, y había grupos de UMD por todo el país, y por el norte de África y el Sahara.

¿Se puede ser, a la vez, militar y republicano? ¿Existen muchos tópicos reduccionistas sobre los militares, en relación a su actitud ante determinados cambios sociales o revolucionarios?


Evidentemente se puede ser. Así sucede en la inmensa mayoría de países del mundo, desde EEUU, China, Alemania, Francia, Italia… a Uruguay, Argentina, Argelia o Sudáfrica. Un militar es un funcionario del Estado, el cual puede ser monárquico (muy pocos) o republicano (la gran mayoría).

En cuanto a la actitud de un militar ante los “cambios”, los uniformados tienden mayoritariamente a ser conservadores en cualquier país, lo mismo que los jueces, los médicos y, en general, las personas con una posición consolidada y un sueldo seguro. Aunque siempre ha habido un sector de militares progresistas. En mi reciente libro “Memoria irredenta del franquismo”, hay un anexo que es una conferencia mía en el Club de Amigos de la UNESCO de Madrid titulada “Militares progresistas en España: de Riego a la Unión Militar Democrática”; donde me ocupo de tal tema.

¿Qué te provoca Hugo Chávez, el presidente venezolano? ¿Conoces el grado de implicación decisiva de las Fuerzas Armadas en la Revolución Bolivariana?

Lo de Hugo Chávez es un fenómeno político de enorme trascendencia y que implica un cambio de época y de paradigma en la posición, hasta ahora colonial, de toda Latinoamérica respecto al gran amo del Norte. Por eso, pese a sus defectos, representa una enorme esperanza.

Mas Chávez es un “caudillo”, y esto tiene sus inconvenientes, entre otros su sucesión. Sin olvidar el peligro de ensoberbecerse. Por otra parte, no hubiese podido realizar lo que está haciendo si no tuviera la enorme riqueza del petróleo. Pero el saldo de su larga presidencia es altamente positivo para los que siempre fueron olvidados, abusados, expoliados por una infame oligarquía económica y política.

Para muchos integrantes de las Fuerzas Armadas venezolanas —general, tradicionalmente cercanas al poder oligárquico— el chavismo ha sido un shock, y Chávez ha tenido que refrenar a muchos mandos. Pero, al crear unas milicias politizadas y fidelísimas a él, constituye un contrapeso al poder “político” del Ejército. Y esto, en un país con insuficiente tradición y experiencia democrática, no es nada malo para los más pobres y preteridos.

¿Te estimula visitar Granada para charlar de republicanismo con jóvenes estudiantes?

Granada, maravillosa ciudad que he visitado muchas veces. Trágicamente, mi vivencia de ella siempre lleva consigo la acordanza de unos militares asesinos de Federico (“Mataron a Federico/ cuando la luz asomaba. / El pelotón de verdugos/ no osó mirarle a la cara.”).

Hablar de República con los jóvenes es importante, porque éste nuestro es demasiadas veces el país de la confusión, de la Historia mentida y mal explicada. Hay que explicar a los jóvenes que la República dos veces llegó democráticamente y sin una gota de sangre, y dos veces fue fusilada por la España varada desde Trento, por la media España negra de que hablaba Machado. Hay que decirles que la República es un régimen político y moral superior a la monarquía. Y pedirles que se lean el Artículo 23.2 de la Constitución: todos los ciudadanos tienen derecho a acceder a todas las funciones y cargos públicos. ¡Qué gran violación de este importante precepto de la Constitución, y del principio de igualdad ante la ley (Art. 14 de la misma), el que la más importante función y cargo público del Estado se los queden en propiedad un señor y sus hijos y nietos!

En tu alto cometido de presidente a nivel estatal de nuestra asociación, ¿En qué debemos perseverar? ¿Qué debemos mejorar?

— Impulsar la “lucha ideológica”, para llegar a la gente y explicarles lo que dice José Luis Sampedro con la lucidez de sus 93 años: lo grave no es la maldad de los malos, sino el silencio de los buenos.

En esta perspectiva, informar por qué la República es un régimen más justo, digno y moral que retener el más alto puesto y función del Estado como propiedad de una familia.

Con otras palabras, explicar que “la familia real” se apropia de una parte de la Soberanía que corresponde al pueblo, a los ciudadanos/as.


— Referir a la gente que España se ha convertido en el último refugio de los Borbones, expulsados del trono de Francia hace 180 años, y del de las Dos Sicilias hace 150.


— Explicar que el movimiento republicano no es cosa “de rojos”, sino de todos los ciudadanos progresistas y liberales de diversos idearios o creencias; como lo fueron nuestras I y II Repúblicas. Sin dichos aportes, solidaridad, sinergia, será difícil contrarrestar el enorme poder que aún conserva el tardofranquismo reaccionario.

Denunciar que este tardofranquismo, todavía detentando posiciones de mucho poder político e ideológico, no ha querido una auténtica Reconciliación, no le interesaba un “abrazo de Vergara”. Por mala conciencia, por egoísmo, y por miedo a que España dejara de ser el único país de Europa con la más absoluta impunidad del fascismo. Sólo ha querido una “reconciliación del embudo”, sin reconocimiento alguno a la legitimidad de la II República.

Por tanto, es preciso llamar a una gran confluencia de los numerosos grupos e iniciativas republicanas actualmente en marcha por toda España.


— REGENERACIÓN: aquilatar, explicar esta palabra y concepto clave en nuestro quehacer y horizonte: República, igual a Regeneración.

Y República igual a superación de los lastres históricos tridentinos-inquisitoriales; los del caciquismo que llega inverecundamente hasta hoy mismo (ver, verbigracia, red y urdimbre de Fabra en Castellón); los de una sucesión casi incesante de dictaduras y dictablandas; o los de una ideología militar, de parte de los militares, que todavía hoy echa las patas al aire (ver generales José Mena o Blas Piñar, coronel Navarro de los Paños, capitán González Calderón, o el manifiesto público de cien coroneles integristas en mi libro de este año sobre la memoria irredenta).

Y Regeneración/República igual a erradicación de la CORRUPCIÓN, que parece inmarcesible en nuestro país, porque viene de siempre, y llegó al paroxismo en la vesánica dictadura de Franco, dejando profunda impronta y crapuloso acostumbramiento que nos latrocina y abochorna cada día.


— Reforma de la Constitución, pactada forzadamente por los demócratas con los francofascistas tales que Fraga y Cisneros; como primer paso antes de una Constitución republicana, si no fuera posible ésta directamente.

El Estado español debe ser “federal”; igual que Alemania, Austria, Bélgica, Suiza, Rusia, USA, Canadá, México, Venezuela, Brasil, Argentina, Nigeria, Sudáfrica, la India, Australia, etcétera, que tienen motivos iguales o inferiores que España para el federalismo.

Acabar con la ficción del Senado tal como lo configura la Constitución actual. Prácticamente casi inútil, salvo como “agencia de colocación” de políticos con buen sueldo y otros gajes.

Cambiar la escasamente democrática Ley Electoral en vigor, con sus listas cerradas y bloqueadas, que consagran la obediencia estricta y subordinación del elegido a la cúpula de su partido, no a sus electores, so pena de no volver a ir en una lista electoral.


— República igual a Democracia, a una Democracia mejor (la democracia siempre es un horizonte hacia el que avanzar). España arrastra un gran déficit histórico de Democracia. Aún hoy, por ejemplo, tenemos un “rey soldado”, a la manera (en el fondo) de Alfonso XIII, por no decir de Franco; un Rey que es, demasiado, “un militar”. Esto no sucede en ningún país avanzado del mundo.


— Laicismo, separación nítida de Iglesia y Estado, demasiado en coyunda, lo que no sucede prácticamente en ningún país del mundo. Superación de un Concordato “constantinista” (por el emperador Constantino, siglo IV).


— Plena rehabilitación de los últimos soldados de la República, nuestros guerrilleros antifascistas de los años cuarenta y cincuenta. Ídem de los Generales “leales” Vicente Rojo, Escobar, Aranguren, Núñez de Prado, Romerales, Batet, Caridad Pita, Salcedo, Campíns, Azarola… como del gran coronel Joaquín Pérez-Salas, de Virgilio Leret, de Burillo, Álvarez-Buylla, De la Puente Bahamonde, y tantos más abyectamente fusilados. Y de Lluís Companys, Peiró, Zugazagoitia, los Rectores Peset Aleixandre y Leopoldo Alas, etc, etc.


— Finalmente, o lo primero: España no tendrá un régimen legítimo, estará en interinidad, hasta que no se dé un referéndum monarquía/República.

¿Cual es tu visión de la Tercera República Española?

La III República significará la tercera regeneración democrática. Y significará la devolución de una parte de la soberanía o señorío político —que retiene una familia apellidada Borbón— a los ciudadanos. Pues, residiendo la soberanía primigenia en el pueblo, en sus mujeres y hombres, sucede aquí como con la dignidad o la virginidad, que sólo se pueden tener enteras.

La III República significará también superar, al fin, el atraso del rancio pensamiento nacional-católico que sepultó tantas esperanzas. Que prevalece, al fin, el pensamiento liberal-popular, liberal-republicano. Que los que siempre se han creído amos únicos de la historia de España, los eternos inquisidores, ya no podrán más considerar a España, como escribiera Araquistáin, “tierra de conquista”.

Amamos la República porque la necesitamos. Como se ama a una mujer o un hombre, como se ama a la primavera, como se ama al amor. Y sentimos que todo el edificio político de la “transición” quedará en farsa mientras no haya un referéndum monarquía/república. Hasta ese momento, España está y seguirá estando en interinidad. Interinidad política, moral y jurídica.