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sábado, 10 de marzo de 2012

Gallardón resucita a la Sección Femenina


La argumentación del ministro es el mayor ejemplo de rancio y recio paternalismo ibérico que nos han regalado nuestros gobernantes

PILAR GASSENT
http://www.republica.com/2012/03/07/gallardon-y-el-regreso-de-la-seccion-femenina_462067/


La argumentación del ministro Gallardón para justificar la reforma de la Ley del Aborto que prepara casi desde el minuto uno de su toma de posesión al frente de Justicia es el mayor ejemplo de rancio y recio paternalismo ibérico que nos han regalado nuestros gobernantes.

Cuando el ministro ha hablado de “violencia estructural contra las embarazadas”, me han venido a la cabeza todas las agresiones que sufren las mujeres por el simple hecho de serlo, embarazadas o no, pero más aún si lo están: marginación profesional, discriminación salarial, violencia de género, exclusión cuando no se someten a las reglas que comprimen su rol social… En fin, que el abanico de posibilidades para encontrar un motivo en el que apoyar tamaña afirmación es amplio y variado. Lo que no he sido capaz de entender es la relación existente entre los factores que siguen relegando a las mujeres a un papel secundario y oprimido y su capacidad para tomar la decisión de seguir o no adelante con un embarazo. Salvo que se quiera dar otra vuelta de tuerca y añadir un agravio más a la lista: la privación del derecho a decidir libremente.

Gallardón nos anuncia otro recorte, y no precisamente menor, en nombre de un supuesto afán proteccionista hacia las mujeres, débiles y desvalidas en el imaginario del ministro, a quienes -según se deduce de sus palabras- prácticamente se obliga a abortar cuando coinciden circunstancias que las hacen más vulnerables: estar en paro, ser menores de edad, ser inmigrantes o tener alguna discapacidad. Y encima lo dice cuando el Gobierno al que pertenece acaba de pegar un tajo con un cuchillo jamonero a los derechos de todos los trabajadores/as mediante su cuestionada reforma laboral y su efecto más dramático: el despido ‘gratis total’. Y cuando se reducen las partidas para dependencia. Y cuando algunos gobiernos autonómicos del PP -el de Castilla La Mancha que gobierna Cospedal, por ejemplo- cierran casas de acogida para mujeres maltratadas como primera medida para ahorrar en gastos. Y… En fin, todo esto es lo que han denunciado hasta la sociedad políticos/as y gentes de todo tipo y condición hasta convertir las redes sociales en un hervidero de indignación hacia el ministro de Justicia. Pero en la intervención parlamentaria de Gallardón hay más, mucho más.

“Vamos a insistir en la formación, en la información, en la prevención y en la promoción de la inserción sociolaboral de las mujeres embarazadas, y en establecer garantías para conciliar su vida laboral, personal y familiar”, ha pormenorizado el ministro. Y, entonces, me ha venido a la cabeza otra imagen que creía enterrada en lo más profundo de mi memoria: la de las esforzadas activistas de la Sección Femenina del Franquismo, que crearon toda una red de adoctrinamiento para convertir a las mujeres que caían en sus garras -que éramos todas porque el régimen no dejaba otra opción- en “buenas patriotas, buenas cristianas y buenas esposas”.

Si observan con detenimiento, se percatarán de que el lenguaje no es ni parecido, pero en el fondo late un mensaje en uno y otro caso que, con décadas de diferencia, corre en paralelo. Se da por hecho que una mujer embarazada que decide abortar es una descarriada a la que hay que reconducir a la senda correcta. No es que en el ejercicio de su libre albedrío haya tomado una decisión por los motivos que sean y que, solo faltaría, son cosa suya. Es que está confundida y desorientada y hay que poner todos los medios para sacarla de su error. La clave está en lo de la “formación” y la “información”. Porque no nos equivoquemos. Lo de la inserción sociolaboral, tal y como están las cosas, suena a voluntariado asistencial al estilo del que imponían las seguidoras de Pilar Primo de Rivera y del que pretende promocionar la alcaldesa Botella para recolocar a los parados, otros maleantes a los que hay que recuperar para una vida decente y de provecho. No andaba muy descaminada la diputada socialista que ha interpelado a Gallardón, Ángeles Álvarez, cuando le ha reprochado sus compromisos con el fundamentalismo.

Fundamentalista o no, al ministro habría que recordarle que la Sección Femenina desapareció de este país en cuanto murió el dictador y que no dejó ni rastro. Yo he tenido que escuchar su intervención en el Pleno del Congreso para recordar que un día existió. El paso atrás al que va a obligarnos con su reforma del aborto será un paréntesis que, visto con la perspectiva de los años, nadie entenderá y solo servirá para empequeñecer su talla política. Las mujeres hemos peleado demasiado para que ahora nos obliguen a retroceder sin más. Él sabrá si merece la pena con tal de tener contenta, brevemente, al ala ultra de su partido.

domingo, 21 de febrero de 2010

El régimen escupe en la memoria de Miguel Hernández. Alza, toro de España: levántate, despierta


Publicado por J.Parra (javierparra.larepublica.es)

“Sus majestades los reyes presidirán la Comisión Nacional del Centenario del Nacimiento de Miguel Hernández”. No habría dado crédito a la noticia si no la hubiera visto publicada de la página web del Ministerio de la Presidencia. Al verla, me quemó un fogonazo de rabia, asco e indignación y no pude hacer otra cosa que escribir sobre las altas cotas de miseria que ha podido alcanzar un régimen cada vez más podrido y decadente.

Supongo que cualquiera se habría escandalizado si el heredero designado por Hitler hubiese presidido una comisión que homenajease el Centenario, por ejemplo, de Ana Frank. O que un militar designado por Pinochet, hiciese lo propio con Victor Jara. Espero, por tanto, que muchos se indignen, incluso que se rebelen contra esta decisión tan cínica como representativa de un régimen tan débil que intenta apropiarse de la memoria de los buenos, para salvarse de la mierda en la que ha metido a un país entero. Aunque tampoco pretendo con este artículo enumerar las miserias de un país donde la justicia da vergüenza, al Jefe de Estado lo eligió una dictadura, la ley electoral es fraudulenta, la corrupción campa a sus anchas y los bancos son dueños de España.

Con esta decisión, el régimen borbónico no solo escupe en la memoria de Miguel Hernández sino en las causas por las que luchó: la República y el comunismo. Porque no nos olvidemos que es imposible desligar en Hernández el compromiso ideológico de su poesía. El poeta murió en las cárceles franquistas, no por poeta, sino por comunista. Y no sólo no veo ningún comunista en esa Comisión, sino que además está presidida por alguien que ha dicho “No permitiré que nadie hable mal de Franco en mi presencia”, o quien juró los principios del Movimiento Nacional. Pero más aún, en esa Comisión está incluso la alcaldesa que a través del Ayuntamiento de Orihuela dio cobertura a un libro ultraderechista que usaba los versos de Hernández para insultar a la izquierda.

No entiendo las razones por las que se hace Presidentes de Honor a esos a quienes el régimen denomina “Sus Majestades los Reyes”, esos quienes lo que mejor podrían hacer sería renunciar a esa Presidencia, al menos si han leído los versos del poeta y saben lo que están presidiendo. Y si los hubieran leído, y además los entendieran, quizá serían unos reyes tan sabios que, como dice mi amigo Kalvellido, “proclamarían la Republica, y por si se arrepentían, se guillotinarían”.

Pero no será así y al régimen habrá que tumbarlo, así que como díría Hernández, más le valdría a España despertar, revolverse y salvarse.


Llamo Al Toro De España. Miguel Hernández

Alza, toro de España: levántate, despierta.
Despiértate del todo, toro de negra espuma,
que respiras la luz y rezumas la sombra,
y concentras los mares bajo tu piel cerrada.

Despiértate.

Despiértate del todo, que te veo dormido,
un pedazo del pecho y otro de la cabeza:
que aún no te has despertado como despierta un toro
cuando se le acomete con traiciones lobunas.

Levántate.

Resopla tu poder, despliega tu esqueleto,
enarbola tu frente con las rotundas hachas,
con las dos herramientas de asustar a los astros,
de amenazar al cielo con astas de tragedia.

Esgrímete.

Toro en la primavera más toro que otras veces,
en España más toro, toro, que en otras partes.
Más cálido que nunca, más volcánico, toro,
que irradias, que iluminas al fuego, yérguete.

Desencadénate.

Desencadena el raudo corazón que te orienta
por las plazas de España, sobre su astral arena.
A desollarte vivo vienen lobos y águilas
que han envidiado siempre tu hermosura de pueblo.

Yérguete.

No te van a castrar: no dejarás que llegue
hasta tus atributos de varón abundante
esa mano felina que pretende arrancártelos
de cuajo, impunemente: pataléalos, toro.

Víbrate.

No te van a absorber la sangre de riqueza,
no te arrebatarán los ojos minerales.
La piel donde recoge resplandor el lucero
no arrancarán del toro de torrencial mercurio.

Revuélvete.

Es como si quisieran arrancar la piel al sol,
al torrente la espuma con uña y picotazo.
No te van a castrar, poder tan masculino
que fecundas la piedra; no te van a castrar.

Truénate.

No retrocede el toro: no da un paso hacia atrás
si no es para escarbar sangre y furia en la arena,
unir todas sus fuerzas, y desde las pezuñas
abalanzarse luego con decisión de rayo.

Abalánzate.

Gran toro que en el bronce y en la piedra has mamado,
y en el granito fiero paciste la fiereza:
revuélvete en el alma de todos los que han visto
la luz primera en esta península ultrajada.

Revuélvete.

Partido en dos pedazos, este toro de siglos,
este toro que dentro de nosotros habita:
partido en dos mitades, con una mataría
y con la otra mitad moriría luchando.

Atorbellínate.

De la airada cabeza que fortalece el mundo,
del cuello como un bloque de titanes en marcha,
brotará la victoria como un ancho bramido
que hará sangrar al mármol y sonar a la arena.

Sálvate.

Despierta, toro: esgrime, desencadena, víbrate.
Levanta, toro: truena, toro, abalánzate.
Atorbellínate, toro: revuélvete.
Sálvate, denso toro de emoción y de España.

Sálvate.